- ¿ Estás lista para una tarde en el centro comercial ?
- Eh ... creo que sí - Dije con timidez - Aunque creo que no compraré mucho - enseñándole mi precaria billetera.
- Uhm ..., se puede arreglar - Dijo con un brillo extraño en los ojos. Luego de eso nos subimos al auto y emprendimos el viaje. Llegamos en quince minutos a nuestro destino, el viaje se hiso en silencio pero apenas bajamos del auto; Phanie comenzó a dar saltitos de lo contenta que estaba, mal que mal casi nunca íbamos de compras.
- Liz, mira esto.
- Lindo - Contesté colgando un abrigo café en la percha.
- Presiento que será la mejor tarde de todas.
- Uhm, puede ser.
- Arriba el ánimo - Dijo con sus ojos brillantes - sólo quedan un par de días para nosotras, luego te vas. - Continuó agachando la mirada.
- Lo sé, lo sé - la miré y le dí la mejor de mis sonrisas. La tarde transcurrió rápidamente y Phanie pudo realizar todo lo que tenía en mente, yo sólo adquirí un nuevo abrigo que e parte es regalo de Phanie porque pagó la mitad del precio.
- Bueno; ya es tarde, te llevaré a casa.
- por favor.
- ¿ Qué te pasa ?
- Tengo sueño - Contesté, sabía que se daría cuenta que le estaba mintiendo, pero al parecer no ocurrió.
- Entonces apurémonos.
- Buena idea - Dije sin mayor problema.
El viaje de vuelta a casa fue tranquilo y en silencio pero cuando llegamos a mi casa me preguntó lo que no quería responder.
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