martes, 26 de mayo de 2009

Capítulo 2: Londes (Continuación)

defqformat="false" defpriority="99" latentstylecount="267"> morder la almohada de plumas que descansaba en la cabecera de mi cama, no me di cuenta de la rabia ni de la fuerza que puse en esa mordida hasta cuando sentí que las plumas inundaban mi boca. No me gustaba ocultarle cosas a la mejor persona de todo el mundo, me encerré varias horas y en ese instante quise ser capaz de dormir. Dejé pasar un momento hasta que todos estuvieran durmiendo en sus cuartos durmiendo y salí por la ventana, me dirigí a una pradera y cacé un poco. Volví temprano y tuve tiempo de pensar mucho en todo lo sucedido y nuevamente se hiso presente ese pálido muchacho pero hoy de una forma diferente.

Hola – Dijo una extraña voz.

– ¿Quién eres?

– Me llamo Ethan Barthlomaus.

– Ah… – Dije con precaución.

– Y tú… ¿Se supone que eres Elizabeth Hasse VanLuthor?

– Uhm… ¿Cómo sabes todo eso?

– Al parecer en Boston no hay total confidencialidad con los datos de los alumnos.

– ¡¿Qué rayos hiciste?! – Dije con impotencia.

– Tenemos mucho que hablar, sé lo que eres y yo sé quien es el responsable de esto – Dijo con seriedad mientras yo abría los ojos como platos.

– ¡¿Quién?!

– Yo

– ¡¿Qué?!

– Sí, yo fui quien te convirtió y quien te advirtió que si seguías a los neófitos acabarías mal.

Estaba confundida, ¿Cómo podría haberme convertido para un ejército de neófitos y luego salvar mi “vida”?

– Cuando te adentraste en el bosque; te tropezaste y rodaste por más de 200 metros en la pradera, haciéndote perder mucha sangre. Estabas agonizando, no podía dejarte así como así.

Yo seguía aturdida pero poco a poco fui saliendo de mi estado de shock.

– ¿Pero… cómo?

– Cuando te vi fue algo extraño, porque inconscientemente no te podía dejar allí… No te podía dejar ir.

– ¿Por qué te hacías presente en mis sueños?

– Porque no quería separarme de ti.

– Todo es tan confuso.

– Te entiendo… También sé que Phanie ya sabe de tu estado vampírico, pero no te cree del todo al igual que Clyo – Continuó con un poco más de dulzura

– ¿Qué tengo que hacer?

– Tienes que seguir al pie de la letra todo lo que te diga – Contestó mientras sacaba su móvil del bolsillo de sus vaqueros. – ¿Qué pasa?, Oh… claro, cuenta conmigo – Contestaba mientras asentía con la cabeza – Sí, también… no te preocupes que yo me encargo de todo – Continuaba mientras yo lo esperaba ansiosa – ¿Puede?...¡Oh claro!... muchas gracias – Terminó la llamada y guardó el móvil.

– ¿Qué pasa? – Dije con intriga.

– Nada muy importante.

– Dime

– Es como mi superior, es el jefe de nuestra familia –Dijo con sinceridad.

– ¿Y qué dijo? – Dije expectante.

– Que puedes unirte a nuestra familia, sólo si quieres.

–Ah… – Dije un poco decepcionada.

– En nuestra familia sólo cazamos animales al igual que tú…supongo.

– Uhm – Contesté mientras asentía con la cabeza.

– Sería bueno que te unieras a nosotros, somos cinco; Kathleen, Gaspard, Caroline y Jared… Ah y por supuesto yo.

–Uhm… interesante.

– ¿Te interesa?

– No lo sé; yo tengo una familia, ya estoy acostumbrada a vivir junto a los humanos, a comer como humanos… – Contesté desesperada. No podía dejar a mi familia, con la que había vivido toda mi vida y mis dos años como vampiro.

– Piénsalo, ahora me tengo que ir.

– Adiós – Contesté.

Esa noche fue la peor de todas, no pude dejar de pensar en la propuesta hecha por Ethan, tampoco pude abstraerme del mundo por lo que el tiempo parecía que no avanzaba pero luego de un larguísimo momento, amaneció. Sentí que tocaron a mi puerta y abrí la cama y me desordené el pelo, me saqué los zapatos y los vaqueros.

– ¿Quién es?

– Mamá, querida – Dijo Christina con suma dulzura.

– Oh… pasa mamá – Contesté con un bostezo, a veces hacer el papel de humana me resultaba muy fácil.

– Buenos días.

– Buenos días – Le dije con un estirón de cuerpo entero.

– ¿Que tal estuvo esta primera noche?

– Uhm… Bien creo.

– ¿Qué ha pasado?, ¿La cama, el frío? – Dijo preocupada.

– No, soñé demasiado.

– Ah…Bueno; querida, tu desayuno está servido.

– Gracias, bajo en un momento.

– Te espero – Dijo mientras se dirigía a la salida y cerraba la puerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario