domingo, 31 de mayo de 2009

Capítulo 2: Londres(parte final)

Desde la madrugada que siento voces en mi mente y ya me tenían mareada. Ahora siento la voz de mi madre a pesar que no está conmigo, también la de Clyo y Thoumas, realmente me comienza a preocupar. Después de pensar en eso de las voces, tomé una ducha rápida; me cambié la ropa, el disfraz y bajé. Mi desayuno estaba en la mesa; era un cuenco de cereales con leche y unas tostadas, lo comí mientras conversábamos con mi madre y escuchábamos la televisión cuando de repente mi móvil comienza a vibrar en el bolsillo de mis vaqueros, era un número desconocido por lo que contesté desconcertada.

– ¿Diga?

– ¿Elizabeth Hasse VanLuthor?

– Si

– Hola; Soy Ethan, estuve en la madrugada contigo en tu casa, ¿Me recuerdas?

– Oh…si claro, dime que pasa.

– Elizabeth, necesito verte… ¿Puedo aparecerme en tu casa en unos minutos?

– Uhm… Okey – Contesté algo dudosa.

– Entonces, nos vemos.

– Adiós – Me despedí mientras guardaba mi móvil.

Terminé mi desayuno y subí a lavar mis dientes y esperé impaciente en mi cuarto jugueteando con mi pelo. ¿Qué será lo que quiere Ethan?, ¿Será él realmente quien me dejó en este estado?, ¿Quién es realmente Ethan?. Durante un largo momento me cuestioné bastante a Ethan y su existencia. Miré el reloj de la mesita de noche y marcaba las 10:30 y justo en ese momento siento unos golpecitos en mi puerta, era Christina.

– Liz, abajo te espera un muchacho, creo que se llama Ethan.

¿Por qué decidió hacerse presente de esa forma?, ¿Era realmente vampiro?

– Voy enseguida, gracias Chris.

– De nada.

Me tomé un momento para retocar mi maquillaje y cambiarme los lentes de contacto, luego bajé y ahí estaba él. A la luz del día era realmente perfecto tanto así que quedé perpleja. Bajé las escaleras y cuando me dirigía a abandonar la casa, me di cuenta que me faltaba algo importantísimo, algo que si no lo llevaba puesto dejaría ver quien realmente soy, algo que sin lugar a dudas no podría dejar pasar.

Al percatarme oportunamente de mi error casi fatal, me devolví corriendo a mi cuarto a buscar y ponerme la tan preciada pieza; una pequeña cruz egipcia con algunos brillantes incrustados, algo de lo que jamás me había desprendido ya que, primero era muy bonita y segundo guardaba mi secreto. Aquella cruz la había encontrado enlazada en mi cuello al momento de despertar en el bosque y cuando un día me la saqué; me di cuenta que mi piel reflejaba los rayos del sol igual como si tuviera brillantes en mi piel, por suerte esa vez estaba sola. Desde aquel momento que no me desprendía de ella.

Luego de enlazarla en mi cuello, bajé nuevamente a recibir a Ethan, quien aún estaba pacientemente esperando. Salimos de casa y me llevó a un lugar muy lindo, un jardín muy aromático lleno de flores y pajaritos, y allí nos sentamos. El sol nos impactaba de lleno en la cara y Ethan, de pronto comenzó a hablar.

– Elizabeth, necesito decirte la verdad.

Estaba desconcertada, pero realmente su voz sonaba sincera así que no tuve otra opción que asentir.

– Cuando te vi en Boston me causaste una especie de shock y desde ese momento, no te he podido dejar ir.

– ¿Qué me quieres decir Ethan? – Contesté desconcertada.

– La verdad.

– ¿De qué estás hablando? – Dije aún más confundida.

– No puedo vivir tranquilo sabiendo que no tienes idea quien soy realmente.

La situación ya se estaba poniendo complicada; lo de las voces se había calmado un poco, pero ahora sentía la de Ethan que decía “¡Como le digo esto!” y sinceramente tenía ganas de salir corriendo. También no me había percatado del buen olor que emanaba su piel, ¿es que no era vampiro como él decía?, ¿a qué verdad se refería?

Ya no aguantaba las ganas de probar su sangre así que eso respondía un poco mi primera interrogante, pero necesitaba saberlo de su propia boca, por lo que esperé.

– Elizabeth…

– ¿Si?

– Yo no…

– ¿Uhm?

De repente salió corriendo y yo aún perpleja, lo dejé ir. Durante unos minutos me quedé ahí pensando; pero luego me dirigí a casa, ahí llamé a Ethan quien me pidió que lo disculpara y que me vendría a ver en la noche. ¿Qué era lo tan importante y complicado que tenía que decirme?

martes, 26 de mayo de 2009

Capítulo 2: Londes (Continuación)

defqformat="false" defpriority="99" latentstylecount="267"> morder la almohada de plumas que descansaba en la cabecera de mi cama, no me di cuenta de la rabia ni de la fuerza que puse en esa mordida hasta cuando sentí que las plumas inundaban mi boca. No me gustaba ocultarle cosas a la mejor persona de todo el mundo, me encerré varias horas y en ese instante quise ser capaz de dormir. Dejé pasar un momento hasta que todos estuvieran durmiendo en sus cuartos durmiendo y salí por la ventana, me dirigí a una pradera y cacé un poco. Volví temprano y tuve tiempo de pensar mucho en todo lo sucedido y nuevamente se hiso presente ese pálido muchacho pero hoy de una forma diferente.

Hola – Dijo una extraña voz.

– ¿Quién eres?

– Me llamo Ethan Barthlomaus.

– Ah… – Dije con precaución.

– Y tú… ¿Se supone que eres Elizabeth Hasse VanLuthor?

– Uhm… ¿Cómo sabes todo eso?

– Al parecer en Boston no hay total confidencialidad con los datos de los alumnos.

– ¡¿Qué rayos hiciste?! – Dije con impotencia.

– Tenemos mucho que hablar, sé lo que eres y yo sé quien es el responsable de esto – Dijo con seriedad mientras yo abría los ojos como platos.

– ¡¿Quién?!

– Yo

– ¡¿Qué?!

– Sí, yo fui quien te convirtió y quien te advirtió que si seguías a los neófitos acabarías mal.

Estaba confundida, ¿Cómo podría haberme convertido para un ejército de neófitos y luego salvar mi “vida”?

– Cuando te adentraste en el bosque; te tropezaste y rodaste por más de 200 metros en la pradera, haciéndote perder mucha sangre. Estabas agonizando, no podía dejarte así como así.

Yo seguía aturdida pero poco a poco fui saliendo de mi estado de shock.

– ¿Pero… cómo?

– Cuando te vi fue algo extraño, porque inconscientemente no te podía dejar allí… No te podía dejar ir.

– ¿Por qué te hacías presente en mis sueños?

– Porque no quería separarme de ti.

– Todo es tan confuso.

– Te entiendo… También sé que Phanie ya sabe de tu estado vampírico, pero no te cree del todo al igual que Clyo – Continuó con un poco más de dulzura

– ¿Qué tengo que hacer?

– Tienes que seguir al pie de la letra todo lo que te diga – Contestó mientras sacaba su móvil del bolsillo de sus vaqueros. – ¿Qué pasa?, Oh… claro, cuenta conmigo – Contestaba mientras asentía con la cabeza – Sí, también… no te preocupes que yo me encargo de todo – Continuaba mientras yo lo esperaba ansiosa – ¿Puede?...¡Oh claro!... muchas gracias – Terminó la llamada y guardó el móvil.

– ¿Qué pasa? – Dije con intriga.

– Nada muy importante.

– Dime

– Es como mi superior, es el jefe de nuestra familia –Dijo con sinceridad.

– ¿Y qué dijo? – Dije expectante.

– Que puedes unirte a nuestra familia, sólo si quieres.

–Ah… – Dije un poco decepcionada.

– En nuestra familia sólo cazamos animales al igual que tú…supongo.

– Uhm – Contesté mientras asentía con la cabeza.

– Sería bueno que te unieras a nosotros, somos cinco; Kathleen, Gaspard, Caroline y Jared… Ah y por supuesto yo.

–Uhm… interesante.

– ¿Te interesa?

– No lo sé; yo tengo una familia, ya estoy acostumbrada a vivir junto a los humanos, a comer como humanos… – Contesté desesperada. No podía dejar a mi familia, con la que había vivido toda mi vida y mis dos años como vampiro.

– Piénsalo, ahora me tengo que ir.

– Adiós – Contesté.

Esa noche fue la peor de todas, no pude dejar de pensar en la propuesta hecha por Ethan, tampoco pude abstraerme del mundo por lo que el tiempo parecía que no avanzaba pero luego de un larguísimo momento, amaneció. Sentí que tocaron a mi puerta y abrí la cama y me desordené el pelo, me saqué los zapatos y los vaqueros.

– ¿Quién es?

– Mamá, querida – Dijo Christina con suma dulzura.

– Oh… pasa mamá – Contesté con un bostezo, a veces hacer el papel de humana me resultaba muy fácil.

– Buenos días.

– Buenos días – Le dije con un estirón de cuerpo entero.

– ¿Que tal estuvo esta primera noche?

– Uhm… Bien creo.

– ¿Qué ha pasado?, ¿La cama, el frío? – Dijo preocupada.

– No, soñé demasiado.

– Ah…Bueno; querida, tu desayuno está servido.

– Gracias, bajo en un momento.

– Te espero – Dijo mientras se dirigía a la salida y cerraba la puerta.

jueves, 21 de mayo de 2009

Capítulo 2: Londres

N/A: Lectoreees, Me demoré un poco en terminar el capítulo, pero creo que deja pensando en que pasará =) ... en fin, no lateo más...

El vuelo salió a as 7:00 AM y por supuesto, me encontraba aburridísima por lo que me hice la dormida y logré concentrarme para entrar en mi estado semi-inconsciente así que el vuelo no se me hiso muy largo ya que estuve mucho tiempo ensoñando e imaginando cosas pero de todas las cosas extrañas que pude visualizar me llamó la atención el mismo chico que vi hace unos días en el ensueño que tuve en el instituto. No me había dado cuenta y el avión ya se encontraba parado en el aeropuerto. Al bajar tuve que esperar mi equipaje y a la salida de esa pequeña sala se encontraba mi madre con una sonrisa que cubría toda su pálida cara.
- ¡ Liz !, Bienvenida preciosa.
- ¡ Hola mamá ! - Dije con alegría, hace dos años que no veía a mi madre.
- ¡ Vaya que has crecido !
- No creo - Dije mientras agachaba la cabeza en señal de vergüenza.
- Claro que si.
Comenzábamos a caminar cuando de pronto tocaron mi hombro por lo que reaccioné bruscamente y miré hacia atrás. Era mi hermana Clyo que estaba sonriéndome, me dí vuelta y nos abrazamos.
- Vaya Eli; has cambiado bastante, parece que Boston pasa nublado, tu piel está Muy pálida - Dijo poniendo énfasis en la palabra "muy".
- ¿ Tu crees ? - Pregunté con un poco de incredulidad.
- ¡ Oh ! claro que si, ¿ es que no te miras al espejo ?
Las tres reímos animadamente. El trayecto a casa fue un poco estresante, las dos me mareaban con tanta palabra por lo que al último decidí ignorarlas, hasta que al fin hablé.
- ¿ Y Thoumas ?
- Durmiendo - Dijo mamá - no quisimos decirle que llegabas para que fuera una sorpresa - Continuó con un brillo en los ojos que tanto extrañaba. Mi madre se parece mucho a mi; es pálida por naturaleza y tiene los ojos color miel, claro que el pelo lo tiene color caoba y no castaño como yo.
- Uhm ... Entonces lo despertaré - Dije mientras exhibía mi sonrisa.
- No creerás el estirón que tuvo hace unos meses, si que está alto... - Continuó Clyo con la conservación.
- Ya veremos - Respondí mientras hacía valer mi metro setenta y cinco. Luego de eso, no dije ni una palabra más hasta que llegamos a casa. Me bajé del auto y contemplé la casa que desde siempre ha sido del color de los ladrillos que la componen.
Entré a la casa y todos los muebles seguían en el mismo lugar que hace dos años. La sala de estar con un sillón de tres cuerpos color azul marino y un televisor en el frente, las paredes celestes cada día más descascaradas. La cocina estaba pintada de color blanco con todo igual sólo que la mesa tenía una silla más, la mía. Por último subí al segundo piso donde está mi cuarto y los otros; el de mi hermana que está a la derecha, el de mi hermano al frente, el de mi madre contiguo al de mi hermano y el mío a la izquierda. Mi cuarto contaba con un baño aparte ya que mis hermanos y mi madre no tenían problema en compartir el baño. Entré a mi cuarto y dejé mis cosas, luego me dirigí al cuarto de mi hermano y entré a hurtadillas, me situé al lado de su cama y le dije
- ¿ Cómo es posible que no me hayas ido a recoger al aeropuerto ?
- Uhm... ¿ Que pasa ?
- ¡ Hola tontito ! - Dije con alegría.
- ¡ Ay, hola Liz ! - Contestó exaltado.
- Tanto tiempo pequeñito.
- Mira que no - Dijo mientras se paraba y me sobrepasaba en estatura y me enseñaba su metro ochenta y siete.
- Auch - Continué con tono quejumbroso. Luego de eso me dirigí a mi cuarto y comencé a desempacar mis cosas; guardé mi ropa y luego comencé a sacar mis "Disfraces" que consistían en los lentes de contacto (ya que contaba con varios pares) y el maquillaje para no verme tan pálida, y por su puesto los guantes que casi siempre usaba o llevaba a mano ya que siempre estaba gélida. Organicé todo y me fui a duchar rápidamente, me cambié ropa y cambié los lentes de contacto ya que los llevaba puestos por dos días. Salí de la ducha y cuando entré a mi cuarto entontré a Clyo hurgando entre mis cosas, me sobresalté y la removí del lugar.
- ¡ Que haces Clyo !
- Buscaba la Loción - Contestó avergonzada.
- Toma - Dije mientras le pasaba el frasquito con cara de enojo.
- ¿ Por qué tantos lentes de contacto, bases, rubores y guantes ?
- Eh... Nada - Dije mientras la encaminaba a la salida.
- Elizabeth - Dijo con tono amenazante - Tengo teorías.
Sin lugar a dudas era un secreto demasiado importante como para seguirlo ocultando, sólo faltaba que alguien se diera cuenta y no podía ser otra persona que ella. Fue un día extenuante.
Para ella no bastaron todas las medidas que había tomado, era demasiado observadora. No había forma de seguir quedándome callada, quería ser yo, no pretendía seguir ocupando este maldito disfraz de por vida, el mundo merecía la verdad o al menos aquellos más cercanos.
- ¡ Liz ! que es todo esto.
- Eh ... Clyo; siéntate, tengo que decirte algo - Dije con seriedad en la voz.

viernes, 15 de mayo de 2009

Término del Capítulo Uno: Mis últimos días

- Esta tarde te he notado muy rara, cuéntame
- Eh ... no es nada, sólo cansancio - Dije nerviosa
- ¡ Vamos ! no seas así conmigo - Respondió con esa mirada que me decía "si no lo haces,no te hablaré jamás" así que decidí contarle lo que nadie sabía.
- Eh ... es que ...
- ¡ Dime !, no me pongas nerviosa.
- Eh ... lo que pasa es que ... - Quería salir arrancando, no podía decirle "eso" a ella.
- ¿ Uhm ?
- Soy vampiro.
Quedó petrificada a la entrada de mi casa, no lo podía creer.
- Jajaja - rió con alegría
- No es broma - Dije con seriedad. Realmente no me creía, la invité a casa y subimos a mi cuarto inmediatamente.
- Phanie, soy vampiro hace dos años y no sabes lo difícil que me resultó no decirte la verdad y tener que usar lentes de contacto para ocultar mi cambio de color en los ojos - Dije mientras me despojaba de mis lentes de contacto y dejaba ver mis oscuros ojos que naturalmente deberían ser Cafés claros. Ella seguía callada, me comenzaba a poner nerviosa.
- Pero ... ¿ Cómo ? - Se dignó a hablar al fin.
- Pasó esa vez que fui a Londres, hace dos años. Estábamos en un paseo al aire libre con mi madre y hermanos, ya era tarde y comencé a caminar por un sendero cuando ...
- ¿ Te mordieron ? - continuó mi frase con nerviosismo
- Sí, pase cuatro días perdida en el bosque mientras me transformaba y cazaba. Mi familia me buscaba por cielo, mar y tierra y cuando por fin me encontraron no se dieron cuenta de mis ojos más claros por estar saciada de mi sed ... Hasta el momento no saben nada.
- Uhm ... ¡¿ Pero como ?!, todo es tan ... extraño, me da pena y rabia que no me hayas dicho.
- Lo siento, pensaba que si te decía la verdad ibas a salir corriendo y no me volverías a hablar, no te querrías acercar a mí, nada - Dije mientras agachaba la mirada.
- Un momento, si cuando tienes los ojos claros no tienes sed ¿ ahora mueres por un trago de sangre ?
- Eh ... si - Dije nerviosa al pensar que sería capaz de tirarse por la ventana con tal de estar lejos de una vampiro que está sedienta de sangre.
- ¿ Cómo es que no te mataron al momento de morderte ? - Dijo con curiosidad.
- Me querían para un ejercito de Neófitos para masacrar a la ciudad de Londres pero al momento de salir en busca de sangre humana, un vampiro me advirtió que esa vida era muy cruel.
- ¿ Debería estar asustada ? - Dijo con un tono un tanto cómico.
- Sí - dije enseñándole una sonrisa cariñosa mientras reíamos.
Ya era tarde y ambas estábamos cansabas así que luego de saber la verdad Phanie se fue tranquilamente, yo por supuesto no dormí y toda la noche pensé demasiado mientras cazaba, no podía seguir arriesgándome. Cuando llegué a casa ya era temprano pero mi padre aún dormía así que tuve tiempo de desordenar un poco la cama, enmarañarme el pelo y "hacerme la dormida". A los pocos minutos conseguí entrar en un estado de semi-inconciensia; entonces tocan la puerta de mi cuarto y la abren, era mi padre que venía a despertarme para ir al instituto. Me resultaba aterrador tener que enfrentar a Phanie nuevamente
, quizás que preguntas me haría ahora.
- Buenos días preciosa - Dijo mi padre con voz tierna.
- Uhm ... Buenos días - Contesté mientras estiraba los brazos.
- Tu desayuno está listo
- Gracias papá, te quiero - Contesté con afectuosidad. Ya me había acostumbrado a comer la despreciable comida humana y a poner caras lindas y todo lo demás.
Me levanté apenas mi padre cerró la puerta de mi cuarto, me puse los lentes de contacto y luego me fui a duchar rápidamente. Bajé las escaleras casi volando, comí y partí al instituto.
Mi día fue casi normal porque Phanie me bombardeó con preguntas cuando estábamos apartadas de la gente.
- ¿ Cómo aún no se dan cuenta tus padres ?
- He tomado todas las precauciones, como con los lentes de contacto, o también que en las mañanas me enmaraño el pelo y desordeno la cama.
- Uhm ... Inteligente - Dijo mientras reíamos.
- Me ha costado un poco todo esto, por ejemplo, no es fácil comer comida humana - dije mientras hacía una mueca de disgusto.
- Me imagino, es como si yo tuviera que beber sangre
- ¿ Y qué más ?
- Uhm ... Nada creo, por lo menos quédate tranquila porque no saldré corriendo - Dijo mientras reíamos.
Los días se me hicieron eternos, más que de costumbre pero a pesar de las preguntas de Phanie y mis pensamientos, ya había terminado la semana y ahora me encontraba sentada en el avión rumbo a Londres.

*Neófito: Vampiro recientemente convertido.

jueves, 14 de mayo de 2009

Continuacion capítulo uno

- ¿ Estás lista para una tarde en el centro comercial ?
- Eh ... creo que sí - Dije con timidez - Aunque creo que no compraré mucho - enseñándole mi precaria billetera.
- Uhm ..., se puede arreglar - Dijo con un brillo extraño en los ojos. Luego de eso nos subimos al auto y emprendimos el viaje. Llegamos en quince minutos a nuestro destino, el viaje se hiso en silencio pero apenas bajamos del auto; Phanie comenzó a dar saltitos de lo contenta que estaba, mal que mal casi nunca íbamos de compras.
- Liz, mira esto.
- Lindo - Contesté colgando un abrigo café en la percha.
- Presiento que será la mejor tarde de todas.
- Uhm, puede ser.
- Arriba el ánimo - Dijo con sus ojos brillantes - sólo quedan un par de días para nosotras, luego te vas. - Continuó agachando la mirada.
- Lo sé, lo sé - la miré y le dí la mejor de mis sonrisas. La tarde transcurrió rápidamente y Phanie pudo realizar todo lo que tenía en mente, yo sólo adquirí un nuevo abrigo que e parte es regalo de Phanie porque pagó la mitad del precio.
- Bueno; ya es tarde, te llevaré a casa.
- por favor.
- ¿ Qué te pasa ?
- Tengo sueño - Contesté, sabía que se daría cuenta que le estaba mintiendo, pero al parecer no ocurrió.
- Entonces apurémonos.
- Buena idea - Dije sin mayor problema.
El viaje de vuelta a casa fue tranquilo y en silencio pero cuando llegamos a mi casa me preguntó lo que no quería responder.

martes, 12 de mayo de 2009

> ~Nuevas creaciones

Amm, bueno, aquí tienen el resultado de mucho tiempo de ocio y un poco de imaginacion. Es mi novela, y ahí :)

Capítulo uno: Mis últimos días.
Estaba parada sola entre medio de mucha gente; pero de todos los que me rodeaban, sólo una persona llamó mi atención. Era perfecto; tenía la piel pálida y sus ojos resaltaban con su color caoba, su pelo alocado le daba un toque especial. A lo lejos escuchaba que pronunciaban mi nombre pero no pude encontrar a quien me llamaba, fue entonces cuando mi ensueño se esfumó.
- Elizabeth - Dijo Phanie mientras me golpeaba dulcemente en los brazos.
- ¡¿ Qué ?! - Respondí sobresaltada. Me molestaba un poco que no me dejaran vivir solo un momento en mis sueños.
- Eh ... Sólo quería saber si me acompañarías a comprar algunas cosas al centro comercial - Me dijo con un poco de timidez mientras agachaba la mirada.
- Por supuesto - Dije con un toque de alegría para pasar el mal rato. No iba conmigo ir de compras pero no me podía negar ante Phanie, mi mejor amiga, mucho menos pensando en que en unos días llegaría mi partida a la ciudad de Londres.
Me iría a pasar una temporada con Christina, mi madre y mis hermanos. Aunque me encontraba muy a gusto viviendo con Mathew; mi padre, aquí en Boston, no podía negar que amaba Londres. Me gustaba el estilo de vida de mi madre, no pasaba mucho tiempo en casa por lo que puedo disfrutar un poco de la soledad. Mi hermana Clyo es solo dos años mayor que yo, que tengo 17; y mi hermano Thoumas es menor en sólo un año, por lo que también ellos pasan bastante tiempo fuera.
- Entonces te paso a buscar a tu casa esta tarde.
- Okey - Dije con un poco de resignación pero a la vez traté de simular alegría. Fue entonces cuando comprendí que mis últimos días en Boston serían una tortura.
Llegué a casa cuando apenas eran las cuatro de la tarde por lo que tuve tiempo de adelantar los deberes y pude revisar mi e-mail y apenas lo abrí, vi cuatro mensajes de mi madre los que básicamente decían que querías que llegara pronto a Londres y que me amaba. Luego bajé a comer un poco de cereales y cuando miré el reloj, marcaba las Cinco treinta y a los pocos segundos llamaron a la puerta. Era Phanie que estaba parada allí con una cara llena de alegría, me puse mi abrigo y partimos.

sábado, 2 de mayo de 2009

Buscando la Salida ~


Me encuentro situada en lo más oscuro del callejón, en donde la única salida es por donde entré, pero la lluvia y los fuertes vientos se han encargado de ir borrando poco a poco mi huella.
En estos momentos no me siento capacitada para responder nada, ni mucho menos para tomar decisiones que involucren el cambio de mi futuro... Estoy sola, sentada en una banca mojada en donde simplemente me tomo el tiempo de pensar y tratar de reconstruir lo que dejé a medio camino o simplemente lo que pasé a llevar y rompí.
Pasaron los días y aun ¡ sigo aquí ! ... Que me pasa, donde está la mujer que siempre he conocido, donde quedó toda la valentía que decía tener, ¡ Donde está !
En fin, ya son varias semanas que he pasado en este oscuro callejón, pero aún albergo la esperanza de volver a casa y poder decir que estoy viva, por ahora nadie sabe que rumbo puede tomar mi vida...