.. Se había prometido no derramar lágrimas, pero lo hiso en contra de todo juramento. Sus ojos comenzaron a llenarse de delicadas gotas cristalinas que luego caían por sus mejillas dejando rasto de su profunda tristeza. Aquellas lágrimas agrias desbordaban sus ojos formando ríos que desenbocaban en la comisura de sus labios. Ese sabor a la amargura; una amargura tan profunda, tan negra, tan triste... Nunca antes la había sentido tan intensamente. Esa desesperación de saber que nada volvería a ser lo que era...
Cada momento; cada risa, cada palabra se había almacenado cuidadosamente en su alma para sí lograr tener vívidos sus recuerdos y sensaciones. Esa emoción de saber que estaría mejor, y a la vez la profunda pena que sentía al saber que quedaba un largo tiempo antes del anhelado reencuentro. Una vez más sus lágrimas volvieron a caer inundando su rostro, marchitándolo, rompiéndolo... Quebrándolo.
Escrito el 06/02/10
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