
...y entonces el silencio volvió a interponerse, haciendo que sus pensamientos se petrificaran y que sus bocas permanecieran cerradas. Ninguno de los dos se atrevió a romper tal silencio, ella tenía su mirada fija en el suelo y él optó por contemplar su rostro. Sus pensamientos volvieron a fluir pero no con la calma habitual; ya que en el rostro de ella pudo apreciar muchas cosas, pero la más evidente fue el intenso pesar a raíz de todas las cosas que estaban ocurriendo y quizás por todos los pensamientos que iban aflorando en su mente. Finalmente ella alzó la vista, contempló la luna y él seguía preguntándose el porqué de sus meditaciones sin fin... Luego de un largo momento, ella decide quebrar el silencio, que por un momento parecía eterno; mintiendo otra ves, diciendo que todo iba bien ''como de costumbre''; pero algo había ahí aún sin resolver, algo le molestaba ... y él sigue diciéndole que la ama ...